Lávame la lengua con jabón

Historia tonta de una mañana en la frontera de Nicaragua Diciembre 4, 2008

Archivado en: Historietas — kirikierekaka @ 11:51 pm
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7:00 a.m. Guasaule. Frontera de Honduras y Nicaragua. 28 de Noviembre de 2008.

Perspectiva de un fin de semana de relax en Leòn (Nicaragua), montados en la bici-taxi de Juan, con las mochilas en los pies y la ilusion en la cabeza. Hace calor, el sol brilla ya en la cima y me calienta las primeras ideas del dia. Una caseta en la mitad de una explanada, la oficina fronteriza, arena seca y piedras. Una caseta prefabricada y una ventanilla sin lustre con un agujerito por el que oigo al oficial de inmigración que sentencia: ‘Si no anda usted su tarjeta de residencia no le podemos dejar salir del país’

‘Disculpe?’ Le he oido perfectamente pero no tengo la tarjeta, necesito la tarjeta. Yo europeita que me pensaba poder llegar al fin del mundo con mi pasaporte sin sellar. ‘Son las leyes de inmigracion’, sobre esas entiendo bien, en un tiempo yo misma las aplicaba en mi pais. ‘Tiene que haber una forma, que me hagan pagar una multa’. Tic tac. Silencio. El oficial me mira. Silencio. ‘No hay ninguna forma’. Me entran retortijones pero no puedo ir al baño, estoy demasiado desolada.

Empiezo a llorar. Lloro en serio. Mi dia libre tirado a la basura. Lloro consciente de mi incoherencia y de la ternura que suscito con la cara hecha un cristo. Dejo que otros hablen por mi. Me siento desolada al lado de Juan. Miro mis pies y mi ilusion, mi mochila y rezo porque la tarjeta este metida en algun pliegue de mis calcetines. Llega otro policia. ‘Mire, si yo tengo la residencia, pero nunca viajo con toda mi documentacion encima y pense que con mi pasaporte bastaba’. Me vuelve a contar la misma historia. Ya me la se. No se puede hacer nada.

Sigo llorando. ‘Se puede hacer algo’. Me hacen entrar en una sala. Silencio solo roto por un ventilador que corta el aire y a mi me quita el hipo de la impresion. Una mesa llena de pasaportes, entre ellos el mio. Un funcionario, el jefe debia ser porque tenia despacho aparte, degusta vorazmente su desayuno encima de la pila de pasaporte. Frijoles. Dejen pasar a este hondureño. Tortilla. Este gringo es feo. Mezcla los frijoles con la crema. Esta española es tonta. Unta los frijoles y la crema en la tortilla. A lo mejor la española se cree que somos tontos. Que pague la multa. Me explica lo mismo que los otros dos agentes anteriores y sentencia con la multa. En ese momento yo pago lo que sea, le pago hasta el desayuno, con tal de poder pasar la frontera. Pero soy una mujer legal, agarro el documento oficial y me dirijo al banco.

-Este trozo lease rapido, sin reparar en los detalles, para convertir este aburrido relato en una intrepida aventura- En el banco no aceptan la moneda nicaraguense que ya habiamos cambiado-hay que volver al punto de cambio y volver a cambiar a Lempiras para poder pagar la multa porque para mas inri el cajero mas cercano esta en Nicaragua, pais al que, por si no se habian dado cuenta no me dejaban entrar- mando a Francesco a cambiar las Cordobas de nuevo a Lempiras-Juan me saluda porque esta mas feliz que un regaliz, sabe que el estipendio sera generoso-la cajera tiene ojos de huevo-tictac-hace frio-la cajera no solo es cajera, hace de todo-me seco los mocos con la manga-’es que siempre hay que viajar con la tarjeta de residente’-que lista es la señora del banco, no me habia dado cuenta, si por lo menos aceptaran tarjetas no estariamos esperando-llega francesco-pago-salgo-le doy el certificado del pago al señor del banco-me sella el pasaporte- ‘es que siempre hay que viajr con la tarjeta de residente’-tal vez se creen que aun no me he dado cuenta de la cagada inmensa que cometi-’gracias agente’-vamonos juan-arranca la bici-taxi.

Honduras queda atrás, ya hemos entrado en Nicaragua. Soy más tonta que un guindo, pero qué le voy a hacer, si solo pudiera convertir las tonterias en grandes historias…seria mas feliz