Lávame la lengua con jabón

Angustia de domingo Noviembre 10, 2008

Los domingos me angustian, me hacen sentir débil, me hacen sentirme frágil y volatil, me hacen consciente de lo perecedero de mi ser, me hacen añorar más que nunca lo que me falta, me hacen sentirme destructiva, me hacen querer sólo tener alguien que me entienda, me hacen querer sólo llorar sin mirar a nadie.

Los domingos me hacen inventarme historias para no pensar en la realidad, me hacen no querer pensar y no poder dejar de hacerlo.

Débil, frágil y volatil.

Los domingos por la tarde son el mejor exponente de las pequeñas muertes diarias que experimentamos, pero a una mayor escala, la semana. Y semana tras semana el tiempo se me escapa entre los dedos cada domingo que pasa.  Los domingos busco manos amigas pero prefiero evitarlas.

No consigo recordar el motivo de la angustia que me provocan los domingos, pero recuerdo este mismo nudo enla garganta cuando preparaba la mochila para ir al cole el lunes, cuando olía a uniforme planchado, cuando sonaba la música del ‘waku waku’ y el olor a sandwich de jamon y queso y a zumo de naranja. Y me bañaba sintiendo ese nudo en la garganta, como si ya por aquel entonces me sintiera culpable de no aprovechar el tiempo y de nuevo, como la pescadilla que se muerde la cola, culpable porque el estar triste por sentirme culpable de no aprovechar el tiempo me hacía no aprovechar el tiempo.

Hoy estoy igual, quiero que acabe el día pero no quiero que pase el tiempo.

Video que me envió el otro día Guille y en el que he encontrado la inspiración este domingo. Lazos y más lazos. Frágil, débil, volátil.